La radiación, esa desconocida

Últimamente han aparecido en los medios una serie de noticias sobre el robo de fuentes radioactivas en diferentes puntos de España. Antes de analizar en detalle estos robos y sus posibles consecuencias, me gustaría describir un poco los fenómenos radiológicos.

Se entiende por radiactividad la emisión de energía por parte de una átomo que se transforma o cambia de un estado a otro. En la naturaleza existen una serie de elementos que son estables (elementos no radiactivos) y otros que tienden a transformarse con el tiempo (elementos radioactivos). Los átomos radioactivos o radioisótopos pueden transformarse o alterar su estado mediante uno de las siguientes emisiones:

  • Radiación α: es la emisión por parte de un núcleo radioactivo de un par de protones y un par de neutrones (un núcleo de helio). Este tipo de radiación se detiene con una simple hoja de papel o con la piel  y no es peligrosa salvo que se ingiera el elemento radioactivo (como ocurrió con el envenenamiento de Litvinenko)
  • Radiación β: es la emisión de un electrón o un positrón por parte del nucleo. Generalmente tienen poco poder de penetración, se detendrían con una lámina de aluminio. Este tipo de radiación se emplea en ocasiones en radioterapia y en la tomografía de emisión de positrones.
  • Radiación γ: es la emisión de un fotón de alta energía. Este tipo de radiación sería equivalente a la luz ultravioleta, una radiación electromagnética, sólo que  más energética. Tiene un poder de penetración muy variable, dependiendo de la energía del fotón, pero para detenerlo sería necesaria una placa de plomo. Este tipo de radiación se puede encontrar en varios campos, desde aplicaciones médicas a industriales.
  • Radiación neutrónica: Es la radiación que se produce al emitir un neutrón. Los neutrones son bloqueados por átomos ligeros como el hidrógeno, pero no por el plomo. La exposición a este tipo de emisión es muy limitada, aunque sus efectos son muy dañinos para los seres vivos. Es uno de los principios empleado en las centrales nucleares convencionales así como en las bombas neutrónicas, un tipo de bomba nuclear táctica.

La radiación explicada en los puntos anteriores se diferencia de la luz visible (un tipo de radiación electromagnética) en su efecto dañino; estas radiaciones son ionizantes, lo que quiere decir que alteran la estructura sobre la que inciden. En el caso de las células de seres vivos, altera por ejemplo el ADN al ionizar algunos de sus componentes provocando su alteración y destrucción. Por tanto, cualquier ser vivo expuesto a radiación podría desarrollar una mutación en la cadena de ADN o llegar a la destrucción de la cadena, provocando la muerte de la célula afectada. Por pasar una hora bajo la luz de una bombilla no ocurre nada, pero por permanecer una hora en una máquina de rayos X sí.

Con esto el post de introducción. En el próximo post veremos con mayor detalle los efectos de la radiación sobre los seres vivos.

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4 respuestas a La radiación, esa desconocida

  1. Pingback: La radiación, reseña histórica | El Hombrecillo Indomable

  2. Nuria dijo:

    Una entrada muy buena, me ha encantado.

  3. ariadna monroy dijo:

    pues me parece q esta muy bien redactado pero esta muy largo , seria bueno al igual pero mas corto
    pero bueno eso no importa esta super chebre , me distrai y es muy útil para todos los niños y niñas

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